Respuesta directa
Aparecer en Google y que no entre nadie es un problema distinto de no aparecer, y se arregla en otro sitio. Si tienes muchas impresiones y casi ningún clic, el fallo no está en el posicionamiento: está en lo que tu resultado le dice a quien está eligiendo.
Los dos problemas que se confunden
No apareces. Pocas impresiones. Aquí falta contenido, estructura o autoridad, y el trabajo es de meses.
Apareces y no entran. Muchas impresiones, casi ningún clic. Aquí el trabajo son horas, no meses, y el efecto se nota mucho antes.
La mayoría de la gente asume que tiene el primer problema sin haber mirado. Y a menudo tiene el segundo, que es mucho más barato de resolver.
Cómo saber cuál tienes
En Search Console, en el informe de rendimiento, activa las cuatro casillas: clics, impresiones, CTR y posición media. Luego mira la pestaña de páginas y la de consultas.
Lo que estás buscando son filas con muchas impresiones y un porcentaje de clics muy bajo. Y sobre todo, filas donde la posición media sea decente —digamos por debajo de quince— y aun así no entre nadie.
Una página en posición media 30 con pocos clics es normal: casi nadie llega a la tercera página. Una en posición 6 sin clics está diciendo algo.
Por qué no te pulsan
Tu título no contiene lo que han buscado. Es el motivo número uno y el más fácil de arreglar. Si la gente escribe «desarrollo web en Madrid» y tu título dice «Diseño web para empresas», el ojo no encuentra lo que buscaba y sigue bajando.
Tu título dice algo que resta. Ojo con esto, que es sutil: una descripción puede ser cierta y aun así quitar las ganas de entrar. Contar en dos líneas lo que no tienes, en el momento exacto en que alguien está eligiendo, es regalar el clic al de al lado. Los matices se explican dentro de la página.
Tu descripción no dice qué van a encontrar. «Somos una empresa comprometida con la calidad» no responde a nada. La descripción tiene que prometer una respuesta concreta.
Google ha reescrito tu título. Pasa cuando el tuyo no encaja con la búsqueda. Si el título que ves en el buscador no es el que escribiste, ahí tienes un aviso.
El resultado no es el que buscaban. A veces sales para búsquedas que no son tuyas. Eso no se arregla con el título: es que falta contenido para las que sí.
Qué hacer, por orden
- Ordena tus páginas por impresiones. Empieza por la que más tenga, no por la que más te guste.
- Mira qué buscan quienes la ven. Filtra esa página y revisa sus consultas.
- Comprueba si el título contiene esas palabras. Con las palabras exactas de la gente, no con la jerga de tu sector.
- Lee tu descripción como si fueras el que busca. ¿Te da una razón para entrar? ¿O te da una razón para no hacerlo?
- Cambia y espera. Semanas, no días. Y compara con el mismo periodo anterior.
Un detalle que se olvida
Todo esto se mide desde el buscador, pero se decide en tu web. Si consigues que entren y la página no responde a lo que prometía el título, has cambiado un problema por otro peor: ahora entran, se van, y Google toma nota.
El título tiene que ser una promesa que la página cumpla.
Siguiente paso
Si quieres que mire tus datos y te diga dónde está el margen, está en auditoría SEO técnica, o cuéntame tu caso en el estudio de proyecto.