Estrategia digital

Qué debe tener la web de un restaurante además de la carta

Horarios que coinciden con la realidad, ubicación útil, reserva sin fricción, información para grupos y una carta que se lea bien en el móvil con mala cobertura.

Respuesta directa

La carta es lo más visitado, pero no basta. Quien entra en la web de un restaurante quiere resolver cuatro cosas en segundos: qué se come, cuándo abrís, dónde estáis y cómo reservar. Casi siempre desde el móvil y a veces con mala cobertura. Todo lo demás viene después.

Los horarios son el dato que más falla

Es el campo que más se consulta y el que más veces está desactualizado. Un cliente que se presenta un lunes porque la web decía que abríais no vuelve, y además lo cuenta.

Los horarios tienen que estar en dos sitios y coincidir: la web y el perfil de empresa de Google. Los festivos, las vacaciones y el descanso semanal también. Si cambian por temporada, conviene que se puedan editar sin llamar a nadie.

La ubicación es más que un mapa incrustado

Un mapa está bien, pero en un restaurante de pueblo o de carretera importa más otra información: por dónde se entra, dónde se aparca, si hay acceso para carritos o sillas de ruedas, cuánto se tarda desde la localidad de referencia.

Esa información concreta vale más que tres párrafos sobre la filosofía de la casa. Y se escribe en diez minutos.

Reservar tiene que costar un toque

La conversión de un restaurante es reservar o llegar. El teléfono debe poder pulsarse para llamar directamente, sin copiar el número. El enlace de reserva debe estar visible desde cualquier página, no escondido en el pie.

Lo sensato es enlazar con la plataforma que ya utilices. Un desarrollo propio implica gestionar disponibilidad, confirmaciones, cancelaciones y datos personales: es otro proyecto, con otro alcance y otro mantenimiento.

La carta, en HTML y no en PDF

Un PDF pesa, se lee mal en el móvil, no se indexa bien y obliga a hacer zoom. Una carta en HTML carga rápido, se adapta a la pantalla, se actualiza en un minuto y aparece en búsquedas por plato o por tipo de cocina.

El código QR de las mesas debe apuntar a esa carta, no a un archivo alojado en un servicio ajeno. Es la diferencia entre controlar tu contenido y depender de un tercero: lo actualizas cuando quieras y esas visitas cuentan como tráfico propio.

Merece la pena señalar los alérgenos con claridad. No entro a valorar la obligación legal concreta, que conviene consultar con tu asesoría, pero desde el punto de vista de la web es información que el cliente busca y agradece encontrar sin preguntar.

Grupos, eventos y menús cerrados

Es la información que más consultas genera y la que más veces falta. Si haces comidas de empresa, celebraciones o menús de grupo, publícalo: capacidad máxima, si hace falta reservar con antelación, si hay menú cerrado y a partir de cuántas personas.

Quien organiza una comida para veinte personas no quiere llamar para preguntar si es posible. Quiere comprobarlo y después llamar para cerrar la fecha.

Fotografías reales

Fotografías de tus platos y de tu comedor. Las imágenes de banco se reconocen, restan credibilidad y generan una expectativa que el plato real no cumple.

Si no tienes material propio decente, publica menos fotografías y mejores. Cuatro imágenes buenas funcionan mejor que veinte mediocres, y además la web carga antes.

Velocidad en móvil, que no es un lujo técnico

Buena parte de las visitas llegan desde el móvil, a veces con una barra de cobertura. Si la carta tarda seis segundos en aparecer, el cliente cierra la pestaña. No es una métrica para presumir: es la diferencia entre que lea tu menú o el del local de al lado.

Dicho esto, la velocidad sola no llena el comedor. En qué debe tener una web profesional que convierte desarrollo la otra mitad del asunto: la carga elimina fricción, pero la reserva la decide lo que cuentas y lo fácil que resulta dar el siguiente paso.

SEO local, sin inventar nada

Coherencia entre la web y el perfil de empresa de Google: mismo nombre, misma dirección, mismo teléfono, mismos horarios. Datos estructurados de negocio, ubicación y horarios que se correspondan con lo publicado.

Lo que no hay que hacer es marcar valoraciones o reseñas que no existan. Es un riesgo de penalización, no una ventaja.

Por dónde empezar

Si tu web actual no resuelve la carta, los horarios, la ubicación y la reserva, ese es el trabajo. Lo demás puede esperar.

Puedes ver cómo planteo estos proyectos en páginas web para restaurantes, o contarme el tuyo en el estudio de proyecto.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor la carta en PDF o en HTML?

En HTML. Se lee bien en pantallas pequeñas, carga rápido con mala cobertura, se actualiza en un minuto y Google puede indexarla, lo que hace aparecer al restaurante en búsquedas por plato. El PDF puede mantenerse como descarga para imprimir, pero no debería ser la única versión.

¿Necesito un sistema de reservas propio?

Casi nunca. Las plataformas de reserva ya resuelven disponibilidad, confirmaciones, recordatorios y cancelaciones. Desarrollar uno a medida multiplica el coste y el mantenimiento sin mejorar la experiencia de quien reserva.

¿Y si mi carta cambia cada semana?

Entonces conviene que puedas editarla tú sin depender de nadie. Ahí una web administrable tiene ventaja sobre una estática, aunque exija mantenimiento. Es una de las pocas decisiones donde el ritmo de cambio manda sobre la tecnología.

¿Hace falta un blog en la web de un restaurante?

Solo si alguien va a escribirlo con criterio. Un blog abandonado con tres entradas de hace dos años transmite descuido. Es preferible una web corta y actualizada que una amplia y desatendida.