El contenido empieza por las decisiones del cliente
Antes de escribir nada hay que saber qué se pregunta tu cliente antes de contratar: cuánto cuesta, cuánto tarda, qué incluye, qué alternativas tiene y por qué elegirte.
Esas preguntas son la arquitectura de temas. Todo lo demás (calendario, formatos, extensión) viene después.
Qué se trabaja
Páginas de servicio. Son las que convierten. Explican alcance, límites, proceso y precio de partida. Suelen dar más resultado que veinte artículos.
Artículos. Cubren las dudas previas: comparativas, criterios de decisión, errores habituales, explicaciones de lo que el cliente no domina.
Actualización. Un contenido publicado hace dos años que ya no refleja la oferta hace daño. Revisar lo existente suele rendir más que publicar algo nuevo.
Enlazado interno. Cada artículo enlaza al servicio y al sector que le corresponden. Sin eso, el contenido atrae visitas que no llegan a ninguna parte.
Autoría, fuentes y uso de IA
Los contenidos se publican con autoría identificable. Cuando hay afirmaciones verificables (datos, normativa, cifras de mercado) se citan las fuentes.
Utilizo inteligencia artificial en la investigación y en los borradores porque acelera el trabajo. No la utilizo como autor: cada texto se revisa, se comprueba y se corrige antes de publicar. Lo que no puedo verificar, no se publica.
Lo que no se promete
No se prometen posiciones ni plazos de posicionamiento. No se publica por volumen ni se crean variantes del mismo artículo cambiando la ciudad o la profesión: eso genera páginas duplicadas que perjudican al conjunto.
Formatos
Puntual. Un conjunto de páginas o artículos con alcance cerrado, para cubrir un tema completo o poner al día lo publicado.
Mensual. Publicación sostenida con revisión y actualización continua, con un volumen acordado por adelantado.
Siguiente paso
El alcance depende del número de páginas, de la investigación necesaria y de la frecuencia de publicación.
Cuéntame qué necesitas en el estudio de proyecto y lo concretamos.