Desarrollo web

Qué preguntar a un desarrollador web antes de contratarlo

Ocho preguntas que separan a quien va a hacer un buen trabajo de quien va a dejarte una web que nadie más puede tocar. Con las respuestas que deberían preocuparte.

Respuesta directa

Vas a firmar con alguien a quien no conoces algo que no sabes evaluar. Estas ocho preguntas no requieren conocimientos técnicos y separan bastante bien a quien va a hacer un buen trabajo de quien va a dejarte atado.

1. ¿Quién va a hacer el trabajo y podré hablar con esa persona?

Si te atiende un comercial, pregunta quién desarrolla. Si la respuesta es «el equipo», pide un nombre.

No es que un equipo sea peor. Es que necesitas saber si lo que explicas llega entero o pasa por dos traducciones antes de convertirse en código.

2. ¿A nombre de quién quedan el dominio y el alojamiento?

Tuyo. Siempre.

Es la pregunta que más disgustos evita y casi nadie la hace. Si el dominio está a nombre del proveedor, el día que quieras cambiar no te vas: negocias.

3. ¿Podría otro desarrollador continuar esto?

Buscas que no te dejen preso. Una web montada sobre una maraña de complementos raros, o sobre un sistema propio que solo entiende quien lo hizo, te ata aunque nadie lo diga en voz alta.

La respuesta correcta suena aburrida: tecnología estándar, accesos tuyos, decisiones documentadas.

4. ¿Qué incluye exactamente y qué no?

Por escrito y con nombres. Cuántas páginas, quién escribe los textos, quién pone las fotos, cuántas rondas de cambios, si el SEO inicial entra o va aparte.

La mayoría de los conflictos de un proyecto web nacen aquí: no en lo que se hizo mal, sino en lo que cada uno daba por incluido.

5. ¿Quién escribe los textos?

La pregunta que más proyectos retrasa cuando no se hace a tiempo.

Si la respuesta es «los pones tú» y tú no tienes tiempo ni costumbre de escribir, el proyecto se va a quedar parado al noventa por ciento durante meses. Mejor saberlo antes y presupuestarlo.

6. ¿Qué pasa cuando se publique?

Quién arregla un error, en cuánto tiempo, qué cuesta, si hay copias de seguridad y quién las restaura.

Una web sin mantener empieza a envejecer el mismo día que se publica. Que no haya mantenimiento es una opción legítima; no saber que no lo hay, no.

7. ¿Puedo cambiar los textos yo?

Y si la respuesta es sí, pide que te lo enseñen antes de firmar. «Es muy fácil» significa cosas muy distintas según quién lo diga.

Si vas a tocar la web a menudo, esto decide la tecnología entera del proyecto. Si no vas a tocarla nunca, pagar por un panel de administración es pagar por algo que no vas a usar.

8. ¿Qué me recomendarías no hacer?

La favorita, y la que más información da.

Quien conoce su oficio tiene opiniones sobre lo que sobra: una funcionalidad que no vas a usar, una tienda que tu operativa no aguanta todavía, un rediseño cuando bastaba con arreglar. Quien te dice que sí a todo te está vendiendo, no asesorando.

Las respuestas que deberían preocuparte

  • «Te garantizo el primer puesto en Google.» Nadie controla eso.
  • «Eso lo vemos luego.» Sobre alcance, plazos o accesos.
  • «Es que es muy técnico.» Todo se puede explicar; si no te lo explican, o no lo saben o no quieren.
  • «Cambios ilimitados.» O no se cumple, o se cumple mal.
  • Un precio muy por debajo del resto sin decir qué no incluye.

Siguiente paso

Si quieres hacerme estas ocho preguntas a mí, el estudio de proyecto son seis preguntas y luego hablamos.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que no me den precio en la primera llamada?

Es lo normal y suele ser buena señal: dar una cifra sin conocer el alcance solo funciona si esa cifra viene muy inflada por si acaso. Lo que sí deberías salir sabiendo es qué falta por definir para tenerla.

¿Debo pedir que me enseñen código?

No hace falta y probablemente no lo entiendas. Lo que sí puedes pedir es abrir webs que hayan hecho y mirarlas en el móvil: velocidad, si se lee bien, si encuentras cómo contactar. Eso lo juzga cualquiera.

¿Y si no tienen casos publicados?

Pregunta por qué. A veces hay acuerdos de confidencialidad y es razonable. Si la respuesta es evasiva y tampoco pueden enseñarte nada propio, tienes poco sobre lo que decidir.

¿Cuántos presupuestos conviene pedir?

Dos o tres. Más de ahí no aclara: acabas comparando documentos escritos con criterios distintos. Y si uno es mucho más barato, la pregunta no es por qué es barato, es qué no incluye.