El error principal: construir sin una decisión estable
La IA responde a la instrucción actual. Si el objetivo cambia en cada conversación, el proyecto acumula soluciones parciales. El resultado puede verse correcto y, sin embargo, no tener una arquitectura que permita añadir contenido o corregir errores.
Antes de generar más código, conviene fijar mapa de páginas, componentes, fuentes de datos, límites y forma de publicación.
1. Instalar una dependencia para cada problema
Una sugerencia puede resolver un menú, otra las animaciones y otra el SEO. Al final se cargan bibliotecas solapadas y el equipo no sabe cuál es imprescindible. Cada dependencia implica actualizaciones, licencias, peso y posibles vulnerabilidades.
Reviso si HTML y CSS resuelven la interacción, y documento por qué se incorpora cada paquete.
2. Duplicar componentes y estilos
Cuando se pide una página completa sin contexto del sistema existente, la IA puede recrear botones, tarjetas o cabeceras con pequeñas diferencias. Eso hace que un cambio de marca requiera editar muchos archivos.
Un sistema de tokens y componentes compartidos reduce repetición. Las excepciones deben responder a una necesidad, no a la forma en que se redactó un prompt.
3. Pensar el SEO al terminar
Añadir una etiqueta title no corrige rutas duplicadas, contenido canibalizado o enlaces huérfanos. SEO empieza al asignar una intención a cada URL. Después se implementan canonical, sitemap, robots, metadatos, datos estructurados y migración.
Si la web sustituye otra, cambiar slugs sin inventario puede perder señales y enlaces existentes.
4. Generar contenido plausible pero intercambiable
La IA escribe con fluidez incluso cuando no dispone de evidencia. Puede inventar experiencia, cifras o beneficios y repetir la misma estructura entre sectores. Ese contenido debilita confianza y no ayuda a diferenciar.
Trabajo con hechos aportados, marco campos pendientes y mantengo como borrador lo que no puede publicarse.
5. Ignorar accesibilidad
Botones que navegan, menús sin teclado, foco invisible y contraste insuficiente son fallos comunes. La interfaz debe usar elementos por su función: un enlace para cambiar de URL, un botón para una acción y encabezados en orden.
Probar con teclado y reducción de movimiento forma parte de la revisión, no de una fase opcional.
6. Confundir una autenticación de demo con seguridad
En aplicaciones, ocultar una ruta en la interfaz no protege datos. Se necesitan controles en servidor, permisos, validación y gestión de sesiones. Los secretos no deben aparecer en el repositorio ni en el código de cliente.
Este riesgo exige revisión profesional antes de exponer usuarios o información real.
7. Tener un despliegue que nadie puede reproducir
El proyecto debe instalar, comprobar y compilar con comandos documentados. Las variables necesarias se enumeran sin incluir secretos. Un lockfile mantiene versiones y el alojamiento necesita una configuración comprensible.
Cómo recuperar el control
Detén cambios visuales, define qué versión quieres publicar y ejecuta una auditoría. Clasifica lo reutilizable, los bloqueos y lo prescindible. Después corrige primero arquitectura y datos, continúa con experiencia y termina con optimización.
La IA seguirá siendo útil durante esa reconstrucción. La diferencia es que trabajará dentro de un sistema dirigido.